La gestación de “El despertar”

Cuando uno se embarca en la aventura de contar una historia –ya sea un relato breve o una narración más extensa- siempre se sienten cosas diferentes: cada libro es una experiencia. ¡Y ojala que ocurra siempre así y escribir no se convierta en una rutina más! Enfrentarse a la hoja en blanco no fue igual en La inspiración dormida que en El despertar, ni tan siquiera lo es ahora cuando vuelvo a retomar el mundo de los colores olvidados, pero de eso ya os hablaré en otra ocasión. A veces hay sentimientos encontrados, hay dudas, pero otras hay regocijo y reto y sobre todo divertimento. Esto es lo que ocurrió cuando surgió el proyecto de El despertar y esto que os explico a continuación, es precisamente, cómo se gestó el libro –con más o menos magia, pero ¿qué seríamos sin ella?-. Algunos ya habéis oído algunas de estas palabras en la presentación del libro, pero a otros espero que os guste saber cómo se piensa y se siente un proyecto cuando está naciendo.

Primero,  sintió que un sueño crecía en su interior.

Después, cuando tomó la decisión, percibió el miedo en su corazón.

Y, finalmente, llegó el salto a la oscuridad y una nueva oportunidad.

Así nacen los cambios. Así nacen las grandes cosas.

 

Así empieza el libro de El despertar y con estas palabras quería empezar a explicaros como se gestó este proyecto que nos ha tenido enfrascados los últimos meses. Estos versos son una invitación para llevar a cabo los cambios necesarios para ser nosotros más que nunca y dejar de ser los personajes de una historia que alguien escribe

Hace más o menos un año, poco después de presentar La inspiración dormida, ya nos pusimos a pensar en el nuevo libro. ¿Qué historia sería la siguiente? Teníamos resaca de inspiración y, puede que porque esta nos acompañaba nos pusimos rápidamente a trabajar. Nos reunimos Efrén –nuestro director frescológico-,  David –ilustrador- y yo para compartir ideas, opiniones, sensaciones y apostamos por Bella y Griselda. Lo que vosotros no sabéis, ni tan solo Efrén o David, es que antes de que salieran los nombres de esta dos ex princesas para protagonizar la historia, ellas me habían venido a visitar. Sí, sucedió una noche, mientras permanecía en ese estado de duermevela, entre el sueño y la vigilia, y me dijeron lo siguiente –siempre lo recordaré-: Silvia, ya sabemos que Carmesina es la niña de tus ojos y que sientes gran complicidad con Gato Negro, pero nos gustaría que nos dieras la oportunidad de convertirnos en protagonistas. Yo rápidamente les pregunté qué era lo que querían que explicara y ellas me dijeron que eso era cosa mía, que yo era la escritora, la que tenía imaginación y que ellas solo estaban allí para recordarme que algunos temas aún estaban pendientes de tratarse y de hacerlo con mayor profundidad…

Estuve durante unos días pensando en aquella visita onírica, sin saber si había sido real o no, y llegó un instante en que sentí –porque cuando te dispones a escribir, antes de pensar hay que sentir–  que había aún  muchas cosas por explicar de estas muchachas. Si bien en el relato Una historia de princesas, habíamos visto como habían dejado de serlo para convertirse en sencillas chicas, quedaba saber, cómo lo habían logrado, cómo habían hecho ese cambio. Pensé que su historia nos podía inspirar a los demás a cambiar y transformar nuestra propia vida.

Así que acepté aquel reto –no era Carmesina ni Gato Negro, no sabía si funcionaría, si gustaría- y me aventuré con ellas a explicar y convertir en historia conversaciones que tuve con ellas, que había mantenido con mi pareja, con mis amigas y con otras personas con las que te vas cruzando por la vida para, en definitiva, recordar lo importante que es descubrirse a uno mismo y una vez lo hemos hecho, dejar que nuestro yo haga acto de presencia, sin miedo a ello. Nadie dice que sea fácil –y puede que ahora menos que nunca–, pero tal vez por eso merezca más la pena intentarlo. Son muchas las presiones que recibimos, muchas veces autoimpuestas por nosotros mismos –nuestro ego–, pero cada día tenemos la oportunidad de intentarlo de nuevo. Cada día al despertar podemos pensar que hoy podemos conseguir que nuestro yo luzca plenamente, porque siguiendo a nuestro yo, a nuestro instinto, nos acercaremos más a nuestros sueños e ilusiones. Seremos más fuertes ante la adversidad, oscuridad y el vacío. Y cuando ya tenía pensada la historia, volvieron Bella y Griselda y me tiraron de las orejas: Silvia, Silvia, si vas a hablar de uno mismo, también deberías tener en cuenta las relaciones personales porque buena parte de lo que somos también es por las relaciones que establecemos. Las escuché y tenían razón. Me sugirieron hablar de las relaciones de amor, de amor no solo de pareja, sino extrapolables a las amistades, a padres e hijos. Me hicieron reflexionar que en un mundo tan tecnológico como el actual no debemos olvidarnos de hablar, de cuidarnos y de querernos piel a piel, desde el respeto y la libertad. Entender que cada uno de nosotros somos únicos y enteros por nosotros mismos, que nos somos la mitad de nada, que como mucho y como diría mi adorado poeta Don Mario Benedetti: en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos.

Por tanto caminemos por la calle, por la vida, siendo nosotros mismos, sintiéndonos bien en nuestra piel, con nuestros sentimientos, en nuestras acciones y si es al lado de alguien, que sea codo a codo, sin depender, apoyándonos mutuamente para que así nos ayudemos, seamos empáticos y entre todos construyamos un mundo mejor, que creo que buena falta nos hace. Yo no soy experta en todo esto, yo estoy aprendiéndolo… Por eso, seguramente, he escrito sobre ello, pero si alguna vez tenéis alguna duda, preguntad a Bella y Griselda, tal vez, tengáis la suerte de que también vengan a visitaros…

Silvia G. Guirado

1 Comentario el "La gestación de “El despertar”"

  1. Maria Luisa dice:

    Sinceramente no hay guante que no levante… y este es el guante que vengo promulgando hace años… Me encanta sencillamente que las “casualidades” se den, como en este caso que los encuentro por desencuentros…
    Me encanta la frase ” Dios no juega a los dados” porque creo que sencillamente expresa que nada se produce porque sí… como el encontrarlos a Uds. en este preciso momento.
    Todos hacemos posible que esto sea posible, que los sueños sean realidades, que la realidad se parezca más al sueño… El de la VIDA tan despreciada por unos y por otros tan querida!
    Gracias por estar, por ser, por compartir
    Desde Rosario, Argentina
    Maria Luisa Fattore

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