Inspiraciones para El despertar (II): Benedetti

Como ya dijimos el otro día, y como la propia Fiamma repite, la propia vida inspira y si seguimos hablando de inspiraciones para El despertar, hay una que aparece de refilón en el libro, pero que tiene más peso del que aparenta.

Me gusta la poesía, aunque no sea experta, pero por suerte estoy acompañada de quien sabe mucho de ella y hay algunos clásicos que ya forman parte de mi propio universo personal y creativo, como Whitman –del que ya hablamos en La inspiración dormida. Pero, sin duda, hay uno al que admiro por diferentes vías y ese es Don Mario Benedetti –y me permitiréis que añada ese don porque Mario fue, es y será uno de los grandes. Como os decía no conozco toda la poesía de Benedetti, pero hay ciertos poemas que me gusta recordar de vez en cuando. En concreto, hay uno que bajo un título tan romántico como Te quiero, esconde un mensaje de lucha.

Benedetti (1920-2009) nació en Uruguay y durante muchos años vivió en el exilio debido al régimen de su país natal. Es conocido por su poesía, pero también escribió cuentos, ensayo y prosa, de la cual me gusta especialmente una novela titulada La tregua (1960). Dicen que Benedetti escribió el poema Te quiero–para expresar bajo esa apariencia romántica, una crítica al momento convulso que vivía su pueblo. Porque Benedetti se caracteriza por ser un poeta social preocupado por el devenir de su gente.

El  poema Te quiero contiene unos versos que rezan: y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos… Y esos versos lo tomé prestados en uno de los capítulos del libro para mostrar como Bella y Griselda, codo a codo, forman un tandem capaz de grandes cosas.  Y además me servía para reinvindicar esa idea de que cada uno de nosotros, cada individuo es completo por si mismo, sin depender de nadie ni ser  la mitad de nada… porque codo a codo somos mucho más que dos.

Y estando allí, observando la ciudad, Mundo Real, una junto a la otra, codo a codo, siendo mucho más que dos, sintieron de nuevo aquella conexión única que siempre habían tenido“.

Pensé que estos versos pasarían desapercibidos, pero cual fue mi sorpresa cuando en uno de los primeros comentarios que nos llegó del libro la persona hacía referencia precisamente a esa frase y a Benedetti.

Puede que sea solo una presencia, pero Don Mario está en este libro con su espíritu social, de cambio, de lucha a través de las palabras, pero también está presente en el mundo de los colores. ¿Por qué creéis que el compañero de Bastian en Los pequeños placeres se llama Mario? Un pequeño y humilde homenaje. Y con el poema Te quiero, os dejo. Y a los que no estéis acostumbrados a la poesía, no le tengáis miedo. Puede que exista una poesía oscura, intrincada, pero Benedetti es el ejemplo de que en la sencillez –que no simplicidad- de las palabras reside todo el potencial de los sentimientos.

TE QUIERO

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

                                                            Mario Benedetti

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