Verde: el capítulo chileno

Esta semana Los colores olvidados y otros relatos olvidados desembarcará en Chile. Es la primera aventura de nuestros libros fuera de nuestras fronteras –aunque esperamos que no sea la única- y, por eso, hoy en el blog homenajeamos a ese país que está presente en La inspiración dormida.

Como suelo decir cuando uno escribe se nutre de su propia experiencia vital, porque, ¿qué hay más inspirador que la propia vida? Es, por ello, que La inspiración dormida está repleta de paisajes y lugares que he tenido la gran fortuna de visitar y de otros que algún día espero hacerlo. Porque la imaginación nos permite eso: revivir sitios e imaginarnos otros. Y aunque todos ellos pertenezcan al mundo de los cuentos, tiene su paralelo en el mundo real.

Así visitamos la bella Florencia, la mágica India, llegamos a los confines del mundo tomando como referencia la Tierra del Fuego, pasando antes por Glaciares patagónicos y, por supuesto, por Chile.

Como homenaje a mi compañera, la ilustradora Desiree, y supongo que al oírla hablar con tanta devoción de su país de origen, quise incluir ese paisaje con la figura del indio atacameño.

San Pedro de Atacama y su salar fueron la referencia visual para este capítulo tranquilo y sosegado –un preámbulo antes de entrar en la acción final- que nos recuerda el valor de la naturaleza y como formamos parte de ella. Nuestro atacameño particular con una leyenda inventada explica a Carmesina  y, por tanto, a nosotros como el ser humano se ha ido desvinculando de su unión a la tierra, aquella que nos da vida, incluso en lugares que no lo parezcan.

En el capítulo, titulado como no  podía ser de otra manera, Verde aparecen los típicos pucará –fortificaciones realizadas por los aborígenes de aquella zona-, animales autóctonos como los zorros, pinturas rupestres recreadas, el salar –¡dónde Salero sería feliz!- y unos esplendidos cielos de cambian de tonalidades según el momento del día.

Solo hay un detalle que podría parecer anacrónico en este capítulo, pero no lo es en absoluto. Es una decisión meditada el incluir la cita con la que se abre Verde: unos versos de  Walt Whitman. Pero de él y de su “Canto a mí mismo” hablaremos otro día…

Y para todos aquellos amigos chilenos que queráis visitar el estreno de Carmesina en vuestro país, os dejamos la invitación. ¡Gracias!

 

¿Tienes algo que decir? ¡Adelante!