Recuperando personajes: Serafín, el Desafinado

En el momento previo a la escritura, cuando las musas nos visitan, y yo empezaba a  imaginar como sería La inspiración dormida –aún entonces sin título y lo que nos costó, pero eso se merece otro post- tenía muy claro que había personajes del primer libro que debían volver. Eso resultaba fácil teniendo en cuenta que Carmesina viaja al mundo de los cuentos y uno de los primeros en aparecer debía ser Serafín.

Serafín, el Desafinado, ese estornino que enamoró en el primer libro a una buena parte del público debía volver a tener su protagonismo. Carismático donde los haya, una especie de revisitación de “El patito feo” aunque a él no le guste nada esa comparación.

Serafín nació de una camiseta de la colección Play Attitude como ya vimos aquí, luego se convirtió en el protagonista de su propio cuento y ahora lo retomamos para ver que ha sido de él, para profundizar un poco más en que se ha convertido. Y es innegable que quién haya leído Los colores olvidados, ahora en La inspiración dormida, observará que Serafín ha madurado en muchos sentidos. Es un pájaro con una mucha autoestima–incluso, demasiada, como se intuye al final del capítulo-y con una personal y larga historia que puede servir como referencia a una perdida Carmesina.

Coral es un capítulo que trata sobre el poder de querernos a nosotros mismos, la autoafirmación de ser quienes somos, a pesar de los pesares, en este caso de tener un solo ojo –tanto Carmesina como Serafín, que por cierto, ¿de dónde procederá esta obsesión mía por los personajes tuertos? Es un capítulo para recordarnos que debemos aceptar los regalos de la vida, como Carmesina aceptar lo que le ofrece Serafín; ser indulgentes con nuestros malos momentos y no castigarnos por ello, pues es humano –e incluso de personaje de cuento- sentirnos mal y liberarnos, aunque sea al estilo del grito de Munch. Un magnífico guiño de Desiree, que escogió esta referencia para mostrar esa mezcla de apatía y angustia que sufre nuestra querida Carmesina.

Y a todo esto, ¿por qué Coral es el nombre de este capítulo? Pues a decir verdad casi casi fue al azar, pero resultó ser perfecto para él. Coral es un color relacionado con la capacidad de aceptar el amor, es decir, de ser capaces de amarnos a nosotros mismos. Y, al mismo tiempo, coral es una palabra perteneciente o relativa a coro, lugar donde cantan los serafines… Y, precisamente, en el cuento tenemos un Serafín… ¡Increíble! Pero el destino quiso darnos el color perfecto. ¿Acaso había color más ideal para este capítulo?

Por cierto, ¿qué personaje de Los colores olvidados no aparece en La inspiración dormida y os hubiera gustado recuperar?

¿Tienes algo que decir? ¡Adelante!